Soy Mario: arquitecto por oficio, emprendedor por convicción y traductor entre tecnología y decisiones. Todo partió en el año 1993 con el regalo de mi tío a los 13 años, un computador Atari 800xl con lo que descubrí la computación, la programación y los aparatos digitales. Después de diseñar espacios físicos durante más de 12 años, me enamoré de la ingeniería invisible: sistemas digitales que hacen que las ideas funcionen. Hoy combino ambas disciplinas para resolver problemas complejos con soluciones simples y habitables.
La Bauhaus me enseñó que menos es más, la vida me enseñó algo más: la claridad no es estética, es una forma de respeto. Creo que el buen diseño, en arquitectura o en IA, debe ser silencioso: mejorar la experiencia de las personas sin que se note. Por eso trabajo con la convicción de que la tecnología es valiosa sólo cuando sirve.
He fundado y liderado una empresa madura de 20 años junto con nueve startups y ejecutado más de 180 proyectos tecnológicos de alto impacto en Latinoamérica. Esto incluye obras de retail sin fricción, integraciones tecnológicas estables y consultorías en estrategia. He generado ahorros por millones de dólares y he construido actualmente relaciones en Silicon Valley, Asia y Europa con importantes empresas de Tecnología. Pero mis mayores logros no son los números: son las veces que un cliente me ha dicho "ahora entiendo", o que un equipo ha recuperado el control de sus decisiones gracias a un sistema bien pensado y ejecutado, listo para atender a cientos de personas al día.
¿Y qué me falta? Mucho.
Sigo aprendiendo a maridar creatividad con estructura; a delegar más y controlar menos; a poner límites al perfeccionismo y al sobre pensamiento. Quiero escribir un libro sobre experiencias humanas en rol de padre y líder en 2026, con criterio humanista y de crecimiento personal, correr las Six Majors marathons completas (ya corrí la primera en 2025) y montar nuevas empresas que unan ética y tecnología. También quiero seguir construyendo espacios de conversación con mis amados hijos, para que entiendan que la disciplina y la pasión se practican cada día.
Mi fortaleza es conectar mundos: arquitectura e ingeniería, negocio y diseño, humanos y algoritmos. Mi debilidad es la impaciencia cuando los procesos no avanzan a la velocidad que imagino. Valoro la transparencia, el altruismo y el trabajo bien hecho; pero sé que todavía debo escuchar más y aprender. Mi mayor aprendizaje ha sido comprender que equivocarse es parte del camino y que la mejora continua nace de la reflexión sincera.
Hoy uso IA para lo mismo que he hecho siempre: transformar complejidad en sistemas que funcionan, sin ruido. Menos ruido, más esencia. Más servicio. Y, sobre todo, más humanidad: porque la tecnología es un medio, no un fin.