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Mario Andrés Pino Corona

Mario, la Persona

Mi historia más allá de los proyectos

Mi historia más allá de los proyectos

No soy solo trabajo; soy hijo, padre, hermano y nieto. Mi vida se ha forjado tanto en las empresas que he levantado como en las crisis que me han marcado.

Nací en un barrio de Santiago y, aunque mis raíces familiares están en el sur de Chile, mi infancia estuvo marcada por la urbe y por una familia unida que atravesó tiempos convulsos.

Mis abuelos: la base de todo

Mis abuelos paternos fueron clave en mi formación, cuidado y entrega de valores y cariño. Me forjaron en lo que soy ahora.

Mi abuela me enseñó del comercio, del ahorro y el sentido de familia.

Mi abuelo me enseñó a trabajar los fierros, las maderas y del sentido estético de las cosas. Además me enseñó a cocinar y a que los rituales familiares, aunque pequeños, son muy importantes porque crean sentido de familia, pertenencia y legado.

Mi padre: lecciones que trascienden

Mi padre —que no militaba en ningún partido y por poca fortuna de la vida— fue víctima de violaciones a los derechos humanos y sufrió torturas en un contexto político turbulento. Ese trauma cambió nuestro hogar.

Cuando Chile reconoció su inocencia, le ofrecieron reparar parte de su vida: tuvo acceso a un proceso terapéutico, salud, a cursar estudios y a financiar una carrera universitaria para uno de sus hijos. Con él decidimos ceder esa oportunidad a mi hermana menor, que más tarde estudiaría psicología.

Tras la separación de mis padres iniciamos caminos distintos, pero años más tarde nos reencontramos. Él, ya en proceso terapéutico, redescubrió sus valores y principios y me los transmitió cuando yo era un adulto joven: generosidad, valentía y la importancia de ayudar a quien lo necesita. También me enseñó a manejar, a ser solidario con quienes tienen menos y a enfrentar la vida con humildad.

Pocos años después de ese reencuentro, falleció en un accidente no automovilístico, justo antes de que naciera mi primer hijo. Su partida fue abrupta, pero sus lecciones quedaron grabadas.

Hoy lo recuerdo con mucho cariño y entiendo cada uno de sus consejos. Él me decía: "cuando sea grande lo va a entender".

Mi madre y mi hermana

Mi madre, quien trabajó más de 20 años en el servicio público en áreas de educación, sigue siendo mi sostén y la abuela de mis hijos. Hace un par de años se fue a vivir fuera de Santiago, pero nos vemos con frecuencia y su cariño sigue intacto. Mi madre me enseñó la prudencia, la sencillez y a pensar las cosas antes de actuar.

Mi hermana menor, con quien trabajé más de trece años construyendo empresas, finalmente estudió psicología y hoy recorre su propio camino; mantenemos una relación de compañerismo y apoyo mutuo desde las relaciones sanas ya como adultos.

Los comienzos fueron duros

Trabajé para IBM haciendo mantenimiento preventivo de equipos durante la noche, mientras los demás dormían. Esa etapa me enseñó que la necesidad genera músculo: aprendí a ser disciplinado, a sacrificar horas de sueño y a resolver problemas complejos tanto en el trabajo como en la vida.

Con el tiempo, esa fortaleza me permitió emprender, formar empresas, levantar una familia y rearmarme como ser humano.

Mis hijos: mi mayor orgullo

Soy padre de dos jóvenes: un hijo de 19 años, estudiante de ingeniería civil industrial, y una hija de 16 que sueña con ser médico.

Repito con ellos un patrón que me marcó: les enseñé muchas cosas de pequeños y, después de mis propias crisis y aprendizajes, sigo enseñándoles ahora desde una versión más madura, igual que hizo mi padre conmigo.

Entiendo que mi rol no es dirigir sus vidas, sino acompañarlos y escuchar sus dudas. Es mi mayor orgullo verlos crecer con criterio propio.

Hoy les sigo enseñando que lo correcto va por sobre lo bueno, que tuvieron la suerte de crecer en un entorno menos adverso y lleno del cariño de toda su familia.

Crisis, resiliencia y reinvención

La pandemia, los estallidos sociales y procesos personales como una separación y posterior divorcio me obligaron a detenerme y empezar terapia y trabajo de crecimiento personal. Debía parar, observar y observarme.

Aprendí que la verdadera fortaleza está en decidir bien cuando entender no alcanza, en integrar cabeza y emoción y en sostener la complejidad sin perder criterio.

Hoy valoro la paz interior, las relaciones sinceras, la lealtad y la amistad genuina.

El lujo de la psicología propia

Entender y vivir la psicología propia es un verdadero lujo en Chile y la sociedad moderna. Te enfrenta a tus propias sombras, te da herramientas para conocerte y conocer a los demás, a elegir no por lo superficial sino por la composición del ser humano.

La moral, los valores, los principios, los hábitos y costumbres son los ingredientes del ser humano profundo. Aprender a leer y entender eso crea una importante capa interna y una visión que te hace entender las relaciones de una manera más sana, tanto en familia, parejas, colaboradores y amigos.

Cómo miro el trabajo y el esfuerzo

Mi filosofía profesional se resume en:
Menos ruido, más esencia, más servicio.

Creo en pensar antes de ejecutar, diseñar antes de escalar y comprender antes de decidir. Disfruto ordenar lo que otros ven caótico y construir estructuras que funcionen bajo presión.

Lo que he construido

Por eso fundé Allcom Chile, una empresa con más de veinte años de presencia en el sector tecnológico del retail que hoy lidera la innovación en sistemas de comercio y autoservicio.

Al mismo tiempo cofundé The Go Market, que revoluciona el retail chileno con kioscos inteligentes, y creé Tekia, un estudio que diseña soluciones escalables y centradas en la experiencia de las personas.

Entre otros proyectos que actualmente me motivan a seguir apostando por lo colectivo con sentido y fuertes valores de lealtad.

Trabajo con partners en Silicon Valley, India y otras regiones, incorporando visiones globales a cada proyecto. Pero mi brújula sigue siendo la misma: combinar esfuerzo y resiliencia, ponerse metas grandes y caminar hacia ellas con criterio y humanidad.

El lado humano

Me define el agua

Más allá del trabajo, me define el agua. Practico deportes náuticos hace 20 años; navegar, remar, pescar y sentir el mar al amanecer me devuelve paz.

Lo que disfruto

Me gusta bailar, viajar, ir a fiestas y conducir largas distancias porque ahí pienso y desconecto. Estoy escribiendo un libro sobre mi vida —no porque crea que sea extraordinaria, sino porque sé que compartir nuestras historias puede ayudar a otros.

Sueños pendientes

Sueño con aprender piano y cantar sin vergüenza. Sé que a veces me pierdo en los detalles y que sigo aprendiendo a escuchar sin anticipar respuestas, pero estoy en camino.

Para mí, la nueva inteligencia es la capacidad de mirarse por dentro, autoanalizarse y reprogramar lo que no funciona.

Resiliencia y metas

Las crisis recientes reforzaron mi resiliencia y me recuerdan que el crecimiento está al otro lado de lo incómodo.

Me pongo metas exigentes —desde correr maratones hasta escribir libros— porque sé que así avanzo.

Y, como me enseñó mi padre, no importa cuántas tormentas se atraviesen:
siempre se puede volver a empezar con más claridad y más propósito.